sábado, 21 de marzo de 2009

El periodismo gauchesco




No fue Ascasubi, sin embargo, el creador de ese periodismo pavadoresco en el cual se destaca la figura del fingido Paulino Lucero. Este periodismo era anterior al año 1839 y debemos considerar como sus verdaderos iniciadores a Luis Pérez y al Padre Castañeda.


El Padre Castañeda en sus publicaciones plebeyas contribuyó a desencadenar las más bajas pasiones federales en tiempos de Dorrego. Aquel periódico suyo que se llamaba "Desengañador gauchi-político" era de carácter plebeyo como otros que vinieron después. En sus breves páginas alternaba la prosa y el verso: diserta, disparata, injuria; su estilo tiene a ratos la incoherente variedad de un discurso de manicomio.

Este periodismo llegó a formar escuela y su género literario evolucionó al compás de la política.


Hacia 1827, Dorrego representaba la simpatía de los “compadritos” es decir, de la plebe orillera y a esa mentalidad correspondió a la prensa del Padre Castañeda y sus discípulos. Pero Dorrego era el aliado de Rosas y éste representaba la fuerza militar y la simpatía de los gauchos. Fusilado Dorrego, entró a ocupar el primer puesto entre los federales, después de 1829.

Entonces apareció la prensa netamente gauchesca con Luis Pérez a la cabeza que en 1839 distribuía por la Campaña Bonaerense los primeros periódicos escritos en verso pavadoresco, a fin propagaba la adhesión a Rosas y el odio a Lavalle entre el gauchaje de las estancias. Los nombres de estos periódicos eran El Gaucho, El negrito, La loma federal, etc. Pero estos periódicos tienen su genealogía en la prensa guaranga del Padre Castañeda que Dorrego amparó; mientras los otros de sabor gauchesco, ahijados por Rosas, eran de la prole de Hidalgo; aunque prole degenerada.


El espíritu de los Diálogos patrióticos sobrevivía en esta prensa salvaje. Los personajes de sus Diálogos habían llegado a hacerse populares en las Campañas del Plata, payadores unitarios como Hilario Ascasubi.

En 1839 Hilario Ascasubi continuó su tarea de periodista gaucho, agriando por su parte el tono de la polémica y acentuando a la vez el recuerdo de Hidalgo. El redactorsupo conducir este género de periodismo gauchesco hasta la vigorosa personificación de su Paulino Lucero. Las influencias que tuvo crearon al Ascasubi de los cantares unitarios.

Las troyas de Paulino Lucero (seudónimo de Ascasubi) no eran esparcimientos literarios sino medios de combate, ingenuos y necesarios. El alma gaucha era el centro de las pasiones políticas del momento; ella era el foco de las fuerzas reales y espirituales que lo sostenían a Rosas y al mismo tiempo debían voltearlo.


Paulino encarnó el tipo de payador antirrosista. Junto a Mármol, se complementaron como poetas políticos de las proscripción.

En la evolución especial de ese periodismo payadoresco, engendrado por las pasiones políticas de 1820, él que señala entre 1839 y 1852 fue su momento de más alta culminación. Después de Caseros, Aniceto el Gallo inicia la decadencia de ese periodismo popular.

De ambos seudónimos ascasubianos eran el de Paulino Lucero y el de Aniceto el gallo. Pero se verá una superioridad cívica y literaria en el primero ya que mientras la obra del gaucho enemigo de Rosas es violenta de pasión, colorida de vocabulario, original de formas y de ritmos, y auténticamente popular, la de Aniceto es desmayada, convencional y oportunista. Pero a pesar de esto, logró gran popularidad en Buenos Aires.

Hacia 1857 comenzaron a publicarsealgunos versos gauchescos sobre la actualidad política, firmados con el seudónimo de Anastasio el Pollo. El escritor era Estanislao del Campo. Si algún elemento nuevo agrega a la tradición ascasubiana, es un cierto humorismo que atempera la pasión banderiza y un cierto propósito docente de reformas sociales.

Poeta agauchado es la impresión que deja. Esta llegaría a su fin en 1880, cuando la poesía política de los payadores se agotó definitivamente.

jueves, 12 de marzo de 2009

Telenovela como catarsis





Barbero ha definido a las mediaciones como “el lugar donde se otorga el sentido a la comunicación”. Es lo que está entre lo que envían los medios y la descodificación que hace cada persona.


Al hablar de formas de descodificación, Barbero analiza la identidad latinoamericana la cual, la reconoce como un mestizaje de distintas culturas.

En América latina reconoce tres grandes sectores :


- América Andina: En la que predominan las culturas aborígenes
-La que va desde el Caribe hasta el centro de Brasil: En la que hay un predominio de lo afro.
-América Austral: En la que hay un predominio de las corrientes migratorias europeas.

Para comprender esto, Barbero cita a Raymond Williams que habla de tres discursos que conviven en un mismo momento histórico:

- El discurso residual que son los clásicos reconocidos por una cultura y están en el imaginario colectivo. Estas formas culturales no pasan de moda porque son un clásico, como por ejemplo en el tango Carlos Gardel o en los cuentos Cenicienta. Sin embargo, estos clásicos pueden llevar a separarnos de las otras culturas.


- El discurso emergente que es opuesto al residual porque se refiere a las artes que aún no están consagradas pero están emergiendo (ej: Teloneros de grandes bandas).

-El discurso dominante que ocupa el espacio del poder y son legitimados mediante los premios y espacios que reciben.


Carlos Monsivais hace un mapa de las transformaciones culturales sufridas por lo popular urbano en México y distingue tres etapas:

Primera Etapa: Anterior a los años 30. Etapa de la revolución mexicana que va a estar asociada al naturalismo (ej: Boleros en México).
Segunda Etapa: Después de los años 30. Período de Paz. El contacto con Estados Unidos lleva a una industrialización.
Tercera Etapa: A partir de los 60. Surge la industria cultural con productos con características nacionales.

En Argentina, estos períodos fueron casi similares excepto la primera etapa que se dio un poco antes.

Luego de la caída de Rosas –aproximadamente en 1880-, se produce la llegada de los inmigrantes y además la gente empieza a formarse en la Escuela Pública.


En 1930 ya teníamos una industria cultural. Esto molestó a Estados Unidos que privó a Argentina de celuloide y la dejó aislada.


Nuestra segunda etapa fue la de la gran producción –relacionada a la época de la “plata dulce”-.


En Argentina, la última etapa –años 60- también es transnacional. Lo que más se vende al mundo es el realismo mágico y la telenovela norteamericana.

Análisis de la tv latinoamericana:

Para Barbero la tv tiene como función característica la función de contacto en la que se especifica su modo de comunicación apoyándose en dos intermediarios: el animador –que va a depender del contexto sus características- y el tono coloquial.

En América Latina prepondera lo verbal ya que esto tiene que ver con nuestra propia identidad. La audiencia básica es la familia y por eso el discurso televisivo busca unirla entreteniéndola. Además se vehiculiza todo lo que sucede en las calles.

En nuestra cultura –junto al realismo mágico-, la telenovela es el género característico en la que el conflicto central es la búsqueda del reconocimiento ya que, en el imaginario colectivo, esto es lo que pensamos de nuestro subcontinente. Por lo tanto, este género está ayudando a resolver el conflicto de identidad que tenemos haciendo catarsis a través de la telenovela.


jueves, 5 de marzo de 2009

Torres de Hanói: Un juego de ingenio




Las Torres de Hanói es un rompecabezas o juego matemático inventado en 1883 por el matemático francés Éduard Lucas.


Consiste en tres varillas verticales y un número indeterminado de discos que determinarán la complejidad de la solución. No hay dos discos iguales, están colocados de mayor a menor en la primera varilla ascendentemente, y no se puede colocar ningún disco mayor sobre uno menor a él en ningún momento.


El juego consiste en pasar todos los discos a la tercera varilla colocados de mayor a menor ascendentemente.


Las reglas son:


Sólo se puede mover un disco cada vez.


Un disco de mayor tamaño no puede descansar sobre uno más pequeño que él mismo.


Sólo puedes desplazar el disco que se encuentre arriba en cada varilla.